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19-7-18, jornada 15: Roma.
Ayer nos acostamos muy tarde; tras descansar y refrescarnos salimos de paseo a La Piazza del Popolo y subimos a la Passeggiata del Pincio a ver maravillosa puesta de sol sobre Roma. A pesar del calor nos animamos a seguir visitando La Piazza di Spagna, Piazza Barberini y acabamos ya anochecido en la Fontana di Trevi. Ni la hora ni el calor parecía incomodar a la multitud de turistas. Pantheon de Agrippa; música moderna y clásica y juegos de luces y sonido. Nos dirigimos al otro lado del río Tíber y vimos el Castel Sant’Angelo; fortaleza conectada por una pasarela al Vaticano, que utilizaban los Papas para escapar en caso de que peligrara su vida. Cena en un restaurante y en el último momento ,y por votación democrática, fuimos a la Piazza  San Pietro bien entrada la noche. Poco turista a esas horas, indigentes en los portales y la Polizia y el ejército protegiendo los accesos a La Ciudad del Vaticano.  Llegamos al hotel a descansar a media noche.

De nuevo abriendo el desayuno a las 7:00.  Alguna nubecilla despistada en el cielo y de camino al Metro a visitar el Palatino.  Andar y andar, bajo un sol abrasador a pesar de lo temprano del día. Colas, turistas por doquier (incluidos nosotros, ¡jaja!) logramos entrar al recinto del Palatino y disfrutamos del recorrido durante casi dos horas.  Dejamos la visita al Colosseo para más tarde; nos recomiendan visitarlo sobre las 17:00. Café, sillas, sombra y andando por la parte antigua hacia la Plaza Venezia.  Estamos extenuados, muchas horas de visitas, calor, gente, tráfico que no respeta los pasos de peatones y motos que no respetan los semáforos.  Comida a mitad de camino de regreso al hotel; a María y Toño aún les quedan fuerzas para regresar a visitar el Colosseo. César y Paloma a descansar.
A pesar de la hora, seguía entrando gente sin cesar. Tras cuarenta y cinco minutos conseguimos-tras pasar los controles de seguridad-introducirnos en uno de los monumentos más emblemáticos y significativos-por lo que fue-de la ciudad de Roma.
Nada más y nada menos que un aforo de 65 mil personas que se repartían entre sus 80 gradas para ver todo tipo de “espectáculos”. Impresionante.

Ya reunidos repasando lo programado para mañana: visita a la Ciudad del Vaticano a las 7:15 de la mañana.  No nos dan el desayuno en el hotel, tendremos que tomar café soluble de sobre y galletas.











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