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16-7-18 jornada 11:  Maresol- Pecol (Valle del Zoldo) – Padua (Padova)

Tras una noche de truenos, relámpagos y  fuerte lluvia amanecimos, cómo no , a las seis despejando el día. Son bastante usuales las tormentas nocturnas en verano por estas montañas. Tras un buen desayuno, abonada la habitación en el en Hotel Edelweiss y entrañable despedida (han hecho todo lo posible por que estuviéramos cómodos, incluso cambiar la habitación a una con terraza y retrasar la cena…) partimos de camino a Padua (Padova). Bajamos el Puerto de San Boldo para conectar con las carreteras principales. Puerto ameno, carretera de una sola dirección con túneles en “tornante” con semáforo para regular el tráfico. Pudimos pasar por suerte, pues cortaban la carretera por vuelta ciclista popular en diez minutos.



Una vez en la llanura, alejados de las montañas,  lo programado por César era ascender al Monte Grappa. El  día despejado, la temperatura iba en aumento, y a pesar de que llevábamos aproximadamente hora y media rodando, los kilómetros recorridos eran pocos.  Todos ufanos y errando en la conducción con el GPS, iniciamos la subida al Monte Grappa.  Muy, muy mal indicada; unos viandantes extranjeros nos “chapurrearon” el camino a seguir. Siempre a la derecha.  De nuevo carretera muy estrecha rodeada de árboles, curvas y tornanti. En un momento de indecisión (izquierda indicaba otro monte, derecha subida en muy mal estado y sin indicación alguna..) Paloma se para y ….. estación. Agotada por la tensión y el calor deja caer “suavemente “ la moto. Con ayuda de María la levantamos. ¡Ea!Las dos supermotoristas.  Diez minutos de cigarrito, sopesando la ruta al Monte Grappa, el estado del firme (por llamarlo de alguna manera) y la duración del recorrido…por votación , nos dimos la vuelta. GPS recalculando y Padua (Padova). 
El hospedaje en Padova en el NH junto a la zona de Feria. Restaurante cerrado, comida en el Bar, sándwich mientras ganaba Marc Márquez la carrera GP.  Visitar Padova a pié  bajo un sol abrasador, las 5:00 p.m. de la tarde. Entramos en la Basílica de Santa María de la Asunción, dónde para sorpresas nuestra a María y Paloma les hicieron cubrirse las piernas por decoro. El conserje insistió en que María se tapara, pues sus pantalones eran muy cortos y cuando Paloma pidió para taparse el hombre dijo despectivamente que “a la Bambina no”,  pero con cara de desagrado le dio otra tela para cubrirse. Iglesia muy bien conservada y suntuosa. 

Delante el Prato della Valle, Plaza amplia, ovalada con dos filas de esculturas y entre ellas un canal con agua. Alrededor puestos de ropa y souvenirs como en el Rastro madrileño.  Callejeando visitamos la Chiesa (iglesia) de San Antonio de Padua. Impresionante, llamativa, pequeñas capillas laterales con hermosas esculturas de mármol. Tumba de san Antonio con exequias y sala del tesoro con reliquias varias como la “lengua” del Santo. De nuevo María y Paloma tuvieron que taparse por decoro.
Callejeando llegamos a la Catedral; fachada sencilla con un grabado en el que indicaba que era la Catedral. El interior encalado, muy bien cuidado pero sencillo; nada que ver con las otras iglesias. Allí no hubo que taparse.
Agotados de tanto andar, casi cinco horas, nos dirigimos al hotel para cenar (a lo español, las diez de la noche) en el piso 12 del Hotel; con unas vistas excepcionales sobre la ciudad. Cena que se alargó, por lo que no escribimos en el blog.  Tormenta nocturna de nuevo. A dormir.  Siguiente escala  Florencia (Firence)





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