11/07/2018 Jornada7: Giaccomo di Filippo-Albergo Stilfs
Como podréis imaginar, a las 6,30 ya estábamos en pie. Después de preparar equipaje y demás hemos desayunado- nunca antes de las 8,00, que es cuando llega el pan reciente-. Despedida de nuestra ya amiga recepcionista, cocinera, camarera, relaciones públicas… cuyo trato ha sido de una elegancia y educación exquisita. Comenzamos la ruta a las 8,45 dirección Passo Spluga-Italia-/Spluga Pass-Suiza-.
Hemos subido aproximadamente 25 kilómetros por el lado Italiano. La temperatura ha ido disminuyendo en proporción inversa a la altitud. Alcanzada la cima, los chicos han seguido unas curvitas-para explorar la bajada- sin terminar el descenso porque las últimas tornanti estaban en obras; mientras las chicas nos hemos dedicado a fotografiar e investigar tan bello lugar. Una vez reunidos, hemos bajado por otra carretera que no admite camiones. La carretera es espectacular: tornanti de difícil ejecución. Paloma, Colomba en Italiano, vuelve a hacer gala de su maestría con…absolutamente todo. De hecho, algunos creemos que no es de este planeta. Café y gasolina pasado Chiavenna.
A continuación “Carretera y manta”- no nos cansamos- rumbo a Maloja Pass. Excelentes carreteras, lago y paisaje “Bellos, Molto Bellos”. De aquí, pasando por St. Moritz, al Passo de Bernina, de nuevo Suiza -no sabemos ya en qué país estamos, pero no es problema cuando la belleza del paisaje, el entorno te envuelve al punto de sentirte realmente afortunado por poder disfrutar de ello-. Reportaje fotográfico de los glaciares, saludos al tren que pasaba paralelo a la carretera…
Nos damos cuenta de que son las 13,00… ¡¡¡a comer!!! cierran cocinas a las 14,00. Llegamos al Passo Forcola, de nuevo en Italia, podemos desactivar el “modo avión”, a 2313 metros -ya hay 15 grados-.
Si continúas desde Forcola Pass por el lado suizo tienes que atravesar un túnel de única dirección alternativa, bajo pago de 12 euros y nada más salir, aduana. Entramos de nuevo en Italia, pillados de tiempo; decidimos ir directos al al Hotel Stilfserhof.
Ducha, paseo para estirar las piernas, cena a las 19,00 -tampoco tenemos ya muy claro si comemos o cenamos o desayunamos- y comentar, entre otras cosas, que en esta localidad hablan alemán; por lo que intuimos que debió ser un cantón suizo o austriaco. ¡Ah!, seguimos sin conseguir nuestra crema anti-edad hecha con cera de abejas, aunque no nos damos por vencidas, la hemos visto aunque el comercio estaba cerrado, “Geschlossen”.
Ahora blog durante el partido, rodeados de alemanes, ingleses y algún francés.
Ambientazo. Estamos de suerte, mañana desayuno a las 7:30, aquí el panadero madruga más.












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